Chiesa di San Nicola

(Iglesia de San Nicolás)



Antiguamente la estructura  se encontaba fuera de la muralla de la ciudad  y  por este motivo  ha sido más veces derribada por los ataques de ejercitos enemigos.  En siglo XIII,  tal vez porque muy arruinada, la estructura fue reconstruida con su actual planta irregular. Sobre algunas columnas de la iglesia, todavía pueden leer las inscripciones de estilo gótico que hablan de los que hicieron donativos para la realización de la obra:: 1) HAC COSSAM FECIT FIERI THOMASIUS IUNIOR DE CECCANO ("Esta columna se construyò por Tomás el Joven de Ceccano"); 2HAC COSSAM CUM UNO ARCU FECIT FIERI BERARDUS DE CECCANO ("Esta columna con un arco se construyò por Berardo de Ceccano"); 3) HAC COSSA FECIT FIERI THOMASIUS MAIOR ET SENIOR DE CECCANO ("Esta columna se costruyò por Tomás el grande y por Tomás el viejo de Ceccano"). El término cossa  en latín medieval (idioma muy usado en Italia entre los siglos XIII-XIV), se utiliza en este caso por indicar la pilastra sobre la cual apoya el arco, como testimoniado en la obra de el estudioso Enlart, que visitó y describió la iglesia en 1894 [1]. Los hombres que se describen en las inscripciones son Tommaso II  (1299-1381), Berardo II ( † 1321 ca.), Tommaso I ( † 1334 ca.) y Tommaso III ( † 1381 ca.), condes de la familia de Ceccano y quienes hicieron los donativos por la restauración de la iglesia.

En 1814, el antiguo altar de estilo barroco se substituyó con el actual altar de mármol, por voluntad del alcalde Domenico Sindici  y se dedicó al Arcángel Rafael en homaje a Raffaele Sindici, padre de Domenico. Una lápida cerca de la entrada, en el interior de la iglesia, recorda este acontecimiento. En 1882, una nueva sacristía fue construida en el lugar donde había el cementerio medieval de la ciudad, que estaba debajo de la iglesia; la obra se realizó por voluntad de Monseñor Lorenzo Gizzi, el juez de la Rota Romana. Una inscripción sobre la puerta de la sacristía atestigua estas obras. Todo el edificio se restauró en el 1923, más durante los bombardeos estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial sufrió muchos daños: la sacristía y la capilla fueron destruidas, mientras el techo y el campanario gravemente dañados. 

 


Actualmente, la iglesia de San Nicolàs tiene un interior con tres naves paralelas, con unos grandes arcos ojivales sostenidos por dos columnas. Dignas de mención, dos pinturas del siglo XVIII, la escena bíblica de Tobiolo con el Arcángel Rafael,  que Domenico Sindici donó en el 1814, y Nuestra Señora de los Dolores que abraza Jesús, obra de valor insetimable que donó el príncipe Colonna. Hay también una tercera pintura, realizada por un pintor local en el siglo XVII que representa San Nicolás, el Crucifijo y Santa Catalina de Alejandría. Cerca de la puerta de la sacristía hay una fuente de bautismo tallada en el 1923 por el célebre escultor ceccanense Domenico Peruzzi. Al lado de la entrada principal a la iglesia hay una pila del agua bendita que remonta al siglo XIII.  

Al exterior de la iglesia el portal de estilo gótico con dos pequeñas columnas sobre las cuales apoya un arco condecorado. Al  lado izquierdo de la puerta de entrada la antigua fachada con un florón realizado en el mismo estilo del de la iglesia de Santa Maria a Fiume A la derecha del portal, el elegante campanario de cuatros pisos y una pintura que representa una Virgen con el Niño (siglo XV), llamada ''Virgen del Bosque'', porque en el principio la iglesia se encontraba en un bosque. Esta es la única pintura antigua exterior que se ha conservado.  

En su libro "Ciociaria quella terra di viaggi che non dico" el profesor Marcello Carlino habla de la fachada de la iglesia de San Nicolás. Para él, la iglesia no tiene una verdadera fachada: el portal está descentralizado y está ubicado en uno de los flancos de el edificio.  La estructura parece que haya tenido una transformación del trazado tradicional y entonces, uno de sus lados devenió la fachada que no tenía [1].


 


[1] C. ENLART, "Origines françaises de l'architecture gothique en Italie", Paris, 1894.

[2] MARCELLO CARLINO, "Ciociaria: quella terra di viaggi che non dico", Napoli, Guida, 2007, p. 119.

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