Pinturas y frescos

 

En las habitaciones del Palatium (principal edificio residencial de los condes) y de la Turris Picta (Torre con pinturas) se pueden ver algunos antiguos frescos.

Sobre las paredes de la turris picta hay un incompleto ciclo de frescos del siglo XIII, que representaba antiguamente un calendario iconográfico con los meses del año de manera secuencial sobre las cuatro paredes del cuarto.

Hoy en día, se pueden admirar solo una parte del antiguo fresco original. El trozo de fresco está compuesto por unos rectángulos donde hay distintas figuras que hacen actividades tipicas del mes que representan.

Estas pinturas pertenecen a un calendario iconográfico lleno de imágenes simbólicas que transmitían uno de los mensajes religiosos más importantes en la Edad Media: el trabajo es el castigo del hombre por el pecado original de Adán, sino también el único remedio para expiar este pecado. Por esta razón, este tipo de fresco se encontraba casi siempre en lugares sacros y se utilizaba para estimular los hombres a trabajar siguiendo los ritmos de la naturaleza y de Dios.

Actualmente quedan solo los meses de Enero y Febrero, con las inscripciones en carácteres góticos al lado de ambas las figuras.

Éstas, representan a dos campesinos: la primera (Enero) está sentada, calentandose las manos y los pies delante un fuego encendido y lleva una traje de invierno. Esta escena tenía comunicar a los Cristianos el mensaje que durante la estación más fría de el año, por la voluntad de Dios, el hombre tenía que descansar, como la naturaleza.

El més de febrero representa un campesino que está cortando las ramas de una planta de vid con la podadera. La ropa del hombre, su posición y la actividad que está haciendo comunican la reanudación del trabajo en los campos, que pasa al empezar la primavera, cuando cambia el clima.

Estas dos representaciones tienen una iconografía muy similar a la del calendario que se encuentra en el "Oratorio di San Pellegrino" en la ciudad de Bominaco (Abruzzo). Una comparación entre los dos calendarios sirve para imaginar las partes que faltan en las pinturas al fresco en el castillo de Ceccano. Se supone, por ejemplo, que en el mes de Marzo, podía haber un Cavaspino (un hombre que se quita una espina del pie), personificación representada en el fresco de Bominaco. En los otros meses desaparecidos a lo largo de los siglos, tal vez, había algunas otras actividades como el cultivo de la vid y del trigo. Los dos, eran los cultivos más importantes por los campesinos medievales, porque de ellos podían sacar el vino y el pan, los símbulos eucarísticos.

Las decoraciones de la turris picta con el marco en la parte superior y los rombos que anteceden el velarium de la parte inferior, son elementos típicos de la baja Edad Media.

Por su colocación en un castillo, las pinturas de Ceccano representan una raridad. Hay pocos testimonios de los calendarios iconograficos en construcciones láicas, como por ejemplo las pinturas del Palazzo del Broletto en Brescia, de la fontana de Piazza Maggiore en Perugia y del Palazzo Senatorio en Roma.

Estos calendarios se encuentran casi siempre en iglesias y lugares eclesiásticos, como por ejemplo las pinturas en la hospedería de la Abbazia delle Tre Fontane, en la torre de la Basilica di San Saba y en el áula gótica del Monastero dei Santi Quattro Coronati di Roma.

Los paragones con los demás calendarios de la Italia central, el estudio de las proporciones del cuerpo y de los movimientos de los personajes, permiten de afirmar que las pintura de la Turris Picta remonten al siglo XIII.

 

Las pinturas visibles en el ambiente principal del palatium son más recientes y remontan al principio del siglo XX. Estas pinturas religiosas representan la Madonna in trono con Bambino, similar a la Virgen del Rosario de Pompeya, y un crucifijo, tal vez realizado sobre los restos de una pintura medieval.

 

 

 

Para más detalles sobre los calendarios iconograficos véase:

  

V. BRANCONE, "Complementi iconografici per il calendario dipinto dell'oratorio di S. Pellegrino a Bominaco (AQ)", in Arte Medievale, anno III, 2004, vol. 2.

A. DRAGHI, "Gli affreschi dell' aula gotica nel Monastero dei Santi Quattro Coronati: una storia ritrovata", Milano, Skira, 2006.

G. MATTHIAE, "Pittura medioevale abruzzese", Milano, Electa, 1969.

S. ROMANO, "Eclissi di Roma", Roma, Àrgos Edizioni, 1992.

 

 

2364